La calle Bulnes inmensa
Me mira pasar en silencio
Mientras los árboles reverencian al cementerio,
La nieve baja al frio
Que está a medio vestir
Con calzoncillos y un polerón “north face”.
Los autos
Con el motor muerto
Son empujados por los perros siberianos de la “muni”
La calle España se llena de ladridos.
Con los pies en suelo
Jamás mirando para arriba
Ojeando un libro que se congela,
Con la cabeza helada
Pensando en pisco, tal vez así,
Volverán las oscuras golondrinas
Espantando a los pingüinos y a las ratas.
Veneno para pingüinos en la ferretería,
Plaga de animales de gala;
Mate a un pingüino y a un castor
Y gánese un cordero
Yo sigo caminando con un libro que se congela.
No es el gaucho de la pampa ni el cowboy de la pradera
Soy yo.
Un poeta solo en una isla
Gritando sin dientes
Sin voz y con un terno
Como el “canuto” de la calle Bories
Con la garganta sangrante y profetica..
To be continued…
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