Después de un mal día
Se viene un silencio pausado a la distancia,
Un dolor al fantasma del alma
Que se manifiesta en el grito más brutal
De nuestra medula espinal.
Después de un mal día
Vienen de la mano un cinturón de malos días,
Tajeando los números sumisos del calendario
Y el aire de la boca se sigue arrancando
Como si no quedara otra
Como si la fuerza fuera una contracción al abismo.
Y dale la burra al trigo
Y dale el burro a la burra para que rebuzne
Y manche de negro con un augurio de cuervo,
Y así la muerte corona los meses
Y las calacas los años
Y el dolor la experiencia
Y la felicidad a la distancia,
Amarrada a un palo sobre nuestras cabezas
Trayéndonos a colación las sagradas escrituras.
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