martes, 3 de abril de 2012

Identidades...

Cambié el verdor de tus campos, por la sépica Pampa del fin del mundo. Dejé atrás el húmedo olor a lluvia de tus calles, y caminé por el seco blanco patagónico.

Entre kilómetros fundé mis sueños, entre distancias construí ideales…entre ciudades recorrí memorias, me alejé y creí en la tierra, volví y me sentí un sabio al conocerte como ninguno. Dibujé recuerdos con el aroma del rocío que acompaño mi viaje, construí mi propio bosque, plante mi propio pueblo, abrasé el dolor de la lejanía en tiempos adversos, sangré mi propia tierra cuando se alzaron las banderas.

El viento del sur es más fuerte que nunca y me empuja como queriendo devolverme a ti, como si supiera que a pesar de encontrarme a cientos de millas sigo siendo tuyo, como si supiera que me pariste entre el Canelo y el Pehuén, entre Limpia Plata y el Maqui que tiñó mis días de niñez.

Hoy me divido entre dos tierras, que parecen distintas, pero que son como el reflejo de la luna en un solo lago. Araucanía: región del subverso, tierra indómita de gente sencilla, que construye su futuro esperando nada, te haces fértil con la sangre triste del caído y frágil con el quebranto del hermano en batalla…Madre de la lucha y rebeldía contra lo injusto.

Magallanes: tierra austral imponente ante la vida, construida por el esfuerzo humilde del chilote, sometida al yugo extranjero invasor. Truecaron la sabiduría del que se estableció primero en ti, del natural, por el oro negro, por la codicia… una cabeza de Selk´nam por unas cuantas monedas de oro. ¿Quién fue primero?, ¿el inocente que compartió con ballenas cuando cruzaba tus canales o el que empuñando el arma redujo a polvo una cultura noble donde solo encontramos el recuerdo?

Ustedes comparten el dolor de la perdida, como la madre que da a luz con los dolores más intensos y con la esperanza de ver pronto al fruto de su vientre, pero que al nacer solo recibe el cuerpecillo frágil de un moribundo.

Partí de ti Temuco, llegué a ti Punta Arenas, no sé si son lo mismo, no sé si soy el mismo. Nieve y lluvia invernal, leves caricias de sol en primavera, identidades que se cruzan enriqueciendo mi vida, identidades que se cruzan emputeciendo mi vida, por no dejarlas volar.


(Nemël)

2 comentarios:

rafael dijo...

A propósito de lo comentado hoy en el taller, desempolvé una creación de un par de años atrás. Ojalá puedan hacer algunas críticas según sus apreciaciones. Saludos

eltacho dijo...

Me ha gustado. La figura opuesta de un campo verde y lluvioso, con la estepa de viento me atrae. Existe esa hermandad, a pesar de la diferencia, y no sólo en lo dimensional, sino en lo étnico y cultural.
No tengo nada que oponerme =)